Sombras.

No todos los días pueden ser buenos, ni todos son malos. Pero no tiene sentido hablar de algo que va bien. Esos días los vives, los disfrutas, te llenas de la alegría que a veces te hace falta... ¿y luego qué? Siempre llega el momento en el que caes. Siempre llega el invierno. Se esfuman las sonrisas y las ganas de seguir y aparecen otras ganas: las de tirarlo todo por la borda. ¿Cómo es posible que tú nunca estés así? No te sigo. A diario, con tus buenas maneras, tus buenas caras. Siempre evitando estar mal y siempre consiguiéndolo. Sácame de aquí. Sálvame otra vez, de mí, de la rutina, del cansancio. Rescátame de nuevo. Te necesito.

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