Malas noches.

Su autodestrucción era inminente, su mala cara contagiosa. Era un bicho raro. Era una niñata estúpida. ¿De verdad pensabas que no serías como esas mujeres que necesitan a su príncipe azul, su Romeo o su polvo matutino? ¡Pobre ilusa! Se asfixiaba cuando su perfume no rozaba su piel como había hecho antes cada mañana y se perdía  sin el eco de su risa retumbando de aquí para allá. Había enterrado sus fuerzas junto con sus sonrisas, que habían sido sustituidas por imitaciones malas, absurdas y baratas que no engañaban a nadie. Se arrastraba por cada rincón a diario, buscando, tal vez, los pedazos de ilusiones y alegrías que guardó y, a cambio, solo encontraba toneladas de rutina y medias sonrisas de aquellos valientes que aún se atrevían a intentar que volviera a ser la de antes. El pesimismo reinaba por doquier y su vida le llenaba de un hastío interminable. Era la reina del drama.

Comentarios

  1. Increíble :) Que blog tan bonito :) Pasaba a dejarte mi primera firma en tu blog y a decirte que te sigo :D

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  2. Muchas gracias, siempre es un placer que te lean y aún más que te digan cosas así

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